Reseñas

A rodar

Sobre RUEDEenLa
Por María Eugenia Massaro

El concepto fue imitar la música que se ha derivado de la utilización de computadoras y secuenciadores, pero prescindiendo de ellos –el hombre imitando a la máquina- y enfocar luego en el error, en la imperfección, el fracaso del intento, la humanidad irreducible e inocultable.

Tres hombres en escena, un espacio casi vacío, en un teatro que se presenta como un estudio. Allí dentro del espacio preparado para que el espectador se bien predisponga a percibir lo que sucederá en unos instantes se ven algunas ruedas; tres en el piso, una camilla con una rueda de bicicleta, un palo con tres bolas colgantes y una rueda sobre el palo que da comienzo y término a la función. Lo interesante de ser visto en este espectáculo es que con “fragmentos” sin un relato de principio a fin y con los elementos utilizados como múltiples recursos se cuenta una historia.

Muchas veces se le quita mérito a las habilidades pensando que “cualquiera” con tiempo y práctica lograría completar la realización de una habilidad. Se considera desde una mirada convencional que para que exista un espectáculo deberían existir una serie de pautas y herramientas técnicas (no habilidades) que definan y/o demuestren un sistema. A través de un espectáculo como RUEDE en LA nos damos cuenta que no en todos los casos una obra de arte se concibe de la misma manera. Es evidente que romper ciertos cánones tradicionales, traídos de la crítica literaria o la crítica filosófica da lugar a nuevas manifestaciones. Con RUEDE en LA reactualizamos estas nociones: vemos y recibimos una pluralidad de sonidos sustentados y disociados en determinados momentos de una música de fondo, una multiplicidad de imágenes que convocan a subjetivar y representaciones (a partir de los recursos) que nos derivan a un destellar de imágenes (un caballito en el circo por ejemplo).

El espectáculo posee la variabilidad suficiente como para ser montado en una sala como un espacio exterior. Estamos frente a un espectáculo trasladable, esto es: su versatilidad desde la escenoplástica y la asimilación de los cuadros desde los actores hace posible su inserción en cualquier tipo de contexto. RUEDE en LA podría presentarse en cualquier parte dado que su propuesta no es abordada desde una única temática sino mas bien posee multiplicidad de lecturas dependiendo en donde sea mostrado.

La escena propone algo diferente y amable. Diferente porque si bien el espectador se acostumbra a disponer “piezas sueltas” de un rompecabezas con forma propia no hay una categoría que enmarque la propuesta. Y amable – ameno porque en épocas de tanta información es difícil entrar en una historia o una sucesión de secuencias integradas sin friccionar. Toda la familia acoge RUEDE en LA. El enunciatario ríe, completa y devuelve. La mirada del espectador no está dirigida sino más bien esta convidada a suministrarse su propia historia.

También se presenta como un estímulo para un teatrista o interprete o músico profesional dado que con habilidades netamente concebidas con ningún fin en si mismo se desprenden diferentes situaciones. Tomar la mirada abierta al público o el interés especialmente puesto en el humor abre la posibilidad de que el espectador encuentre una identificación espontánea e inmediata con lo que se plantea.

Este espectáculo, carece de personajes típicos o estereotipos definidos por determinadas tendencias. Es complejo descifrar si existe algún método que los artistas asumen y disponen en común, mas bien se trata de una conjunción de formas y experiencias puestas al servicio de un montaje, que como decíamos a partir de su notable versatilidad tiene la capacidad de ser mostrado en un espacio concebido para el espectáculo o en un espacio exterior. Otro claro ejemplo de que cuando lo bello y lo feo, lo simple y lo complejo se cruzan dan lugar a un modo particular de ser.

admin

mayo 21st, 2014

No Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *