Entrevistas

“Lo bueno del teatro es que absorbe vorazmente el Universo”

“Lo bueno del teatro es que absorbe vorazmente el Universo”

ENTREVISTA A CAROLINA DONNANTUONI
Texto/Foto*: Rocío Bergé

¿Qué es el teatro? ¿Qué es lo propio del teatro? ¿Cómo lograr algo verdadero, algo real? Son algunas de las preguntas que no se apagan nunca para quién ve fértil el proceso de entrenamiento de los cuerpos.

Carolina Donnantuoni es actriz, directora, dramaturga de los cuerpos. Es una de las referentes de la producción teatral local. Es investigadora y profesora de la Escuela de Teatro. Su búsqueda infatigable tiene como carnada los dispositivos responsables del quehacer teatral.
La cito en Big Sur por la poesía que me supone el libro homónimo de Henry Miller (y de Kerouac, pero a ese no lo leí). Porque además Big Sur es librería y estar entre libros no creo que nos sea ajeno a ninguna de las dos. La cito y caigo antes de la hora acordada, pero ella ya me espera con su almuerzo delante. Ella no se incomoda, dice que va a comer pero no come, no hay lugar para eso en una verborragia apasionada.

Hablamos de la semilla. Carolina llegó de casualidad al teatro, sin haber visto antes, y se dejó llevar por el trabajo corporal, de percepción que le propuso la Escuela de teatro, en su primer clase, una de títeres.
– Lo que te conmovió fue entonces “hacer teatro”
– Nunca ví teatro antes. Empecé a los 20 y no paré nunca más. Fue muy pasional, encontré mi vocación muy intensamente. Yo había intentado antes con Antropología y Psicología pero no me terminaba de enganchar. Era otra cosa lo que yo quería hacer pero no lo sabía.
– ¿Crees que esos intereses psicológicos y antropológicos se involucraron en el teatro?
– Sin duda, pero eso se tramita y se hibrida de otra manera en la experiencia escénica. Lo bueno del teatro es que absorbe vorazmente el universo. En el teatro, te podés dedicar a estudiar unos cuantos años de psicoanálisis o de antropología y meter eso en las obras. Absorbe todo.

De la actuación a la dirección: “Yo decido empezar a dirigir cuando armo mis grupos de entrenamiento. Ahí es donde se empieza a generar material y entonces alguien lo tiene que mirar desde afuera y yo tomo esa posta. Como directora tenés que proponer el dispositivo para dinamizar y escuchar los deseos de los otros, imbricarlos. Para mí lo que el director hace es: escuchar deseo. Estar a la escucha del cuerpo deseante y del deseo del actor para seguir en vida. Lo que más me interesa es tratar de descubrir la obra que sale del encuentro entre las personas”.

Y vuelve sobre la actuación, reafirma su amor: “El teatro me ha llevado a un lugar tan distante de mí que me obliga a mover aunque yo no quiera. Me pone en vacío permanente.
Actuar es algo en lo que estás con el otro. Y no te queda más que estar con el otro. Y eso genera muchos problemas para alguien de temperamento arisco pero es muy muy sabroso. Es ´puro placer. Al dirigir, estás con el otro pero está el dispositivo de poder interno. Es lo que más trabajo da”.

El grupo crea a través del dispositivo que se le propone. Cada combinación de actores hace surgir siempre algo distinto, que les es propio. “En el trabajo con los actores y el entrenamiento específico, encontramos la obra. No es que la tenga que descubrir, la tengo que hacer. No es la escultura dentro de la roca.” dice Carolina. Y la búsqueda continuará hasta que ese material “haga ilusión”.

Canción Cantada CODA
Canción Cantada es la obra que creó Carolina junto a Constanza Mosetti y Ayelen Dias Correia, integrantes del grupo Hierba Roja. Luego de varias temporadas de funciones, el trío decidió soltarla y recrearla en una nueva configuración que llamaron “Canción Cantada CODA”. Dice la Wikipedia: “CODA es una sección musical al final de un movimiento, a modo de epílogo. Técnicamente se trata de una cadencia expandida”. Cadencia expandida, me resuena al recordarla. Al respecto Carolina explica: “La obra tira como la marea. Te das cuenta que está viva y empieza a necesitar otra cosa”.
Canción Cantada había cumplido un ciclo, pero era un material que seguía seduciéndolas. Hierba Roja se encontró y empezó a trabajar: “Le propuse a las chicas no ver el video de Canción Cantada. Trabajar con lo que nos acordábamos de la obra”. Casualmente Canción Cantada es una obra que varía sobre la memoria, los artilugios de la memoria, los autoengaños. “Trabajamos con las escenas que nos acordábamos. También les preguntamos a nuestros amigos qué les gustaba de Canción Cantada. Yo respeté todos esos deseos. Y además nuestros caprichos. Es como haber trabajado con un material incompleto y redramaturgizarlo”.
La CODA, además, deja ver los dispositivos, las instrucciones del entrenamiento, sus notas personales. Exhibe todo. Afirma: “Me parece que es poner el dispositivo abierto y que, aún viendo el dispositivo, pueda emocionarme. El teatro más convencional es puro dispositivo. Uno está tan acostumbrado a ese dispositivo que ya no lo ve. Aprenderte un texto de memoria y mientras lo decís, fumar, ¿no es lo mismo? ¿Qué es el teatro? ¿qué te engañen? Es que te digan la verdad. Eso es lo que te conmueve que sea real lo que está pasando. Indagar que eso que estoy haciendo sea verdadero cuando yo lo único que tengo son dispositivos y que el dispositivo te haga estallar el acontecimiento”.

Del creador al espectador:
– ¿Cómo invitarías a alguien que nunca vio teatro?
– Ir a vivir una experiencia, no a escuchar una historia. Te atraviesa o no te atraviesa. El teatro es ir a un lugar a hacer algo, que es espectar. Y ese espectar es con el cuerpo, con el corazón, con la mente. Andá, sentate y sentí cómo vos sos el autor de la obra cuando la estás viendo. Eso es lenguaje teatral, sino es literatura, pintura o danza traducida. No salgo del teatro de la misma forma en que entré. Pero no porque me contaron una historia que me conmovió, sino porque pasó algo ahí que no me podía pasar si yo leía un libro.

* La Foto es de M de Medea (2011)

admin

julio 25th, 2016

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