Reseñas

Notas para Perderse

Notas para Perderse

Sobre Perderse en casa
por Diana Rogovsky*

Hace algunas semanas, asistí a una clase de Rubén Szchumacher, un experto en teatro que también reflexiona y escribe acerca de él, además de dirigir, actuar y gestionar. Insistía en presentar el hecho escénico como insoportable.
Podemos sacar fotos de una obra, filmar un espectáculo, comentarlo, escribir sobre él, pero aquello que ocurre en tiempo presente siempre, a oscuras, como un hecho colectivo, es inasible. Los cuerpos, las imágenes se escabullen, se eluden ni bien intentamos nombrarlas o describirlas. Así que sólo dibujaré algunos trazos de las cuestiones que la obra me suscitó, invitando a verla, a ponerla a prueba, a sopesar mis palabras y, si es necesario, echarlas por la borda de inmediato.
1. Solos pero juntos
Observé que en la obra, en una suerte de casa, de modo de vivir actual, están todos solos pero juntos. Incluso las parejas que se relacionan, que se conectan mediante sus cuerpos como dispositivos u otros dispositivos que los intermedian, insisten en sus propias cuestiones. Me hizo pensar en cómo vivimos, cada uno con su pantallita, su aparato o su goce.
2. Yo soy espía.
Algo que disfruté, y que disfruto en general en las obras, es la sensación de voyeur, testigo o espía. La obra nos deja ver la intimidad de esos seres, personajes, como si nos entremetiéramos -con su permiso- en su casa y en sus cosas. Tímidos, maniáticos o paroxísticos. Cómicos, disparatados, inverosímiles, los podemos espiar tranquilos.
Muchas veces, a lo Hitchcock, pienso que a los artistas escénicos les/nos gusta armarnos las casitas de muñecas y ver cómo van a desenvolverse esas marionetas humanas que son, que somos.
3. Perderse, disolverse, mirarse, espejarse.
El teatro, la danza, la danza teatro, la música en vivo, la escena nos dejan ser otro u otra por un rato. Ser varios, ser múltiples, salirnos de los cascarones frecuentes y habituales que nos cubren. Así que perderse, mirarse, buscarse, no encontrarse, reconocerse o disolverse pueden ser también consecuencias de presenciar una obra, esta obra. Entonces te re-vitaliza, te da energías para reconstruirte de algún modo.Y volver a salir al mundo con traje renovado o cambios en él.
4. El teatro, la danza, requieren de algún tipo de encuentro.
Hay que salir de la casa de cada uno, circular por las calles de la ciudad, saludarse, sonreir, pensar, comentar, sentir, conversar. Probablemente luego comer y beber en compañía de otros o con los resabios de la obra a cuestas.Hay que volverse público. En ese sentido, es tremenda afrenta a las demandas de las sociedades burguesas -surgidas ya hace unos tres siglos ,que quisieron doblegar estos cuerpos y escribirlos- y sus aspiraciones, con su culto a la privacidad y el intento de domesticación y conjuro del arte. Pero la danza y el teatro, si bien han sido y son blanco de toda clase de intentos de subordinación, se escabullen y evaden de ese lánguido destino. Bullen y rebullen. Por eso nos dan vida, placer y seguimos saliendo a perdernos en las casas ajenas, las salas y las ciudades.

A fin de cuentas, los límites entre teatro, danza y performance, performance de la propia vida, se diluyen y contaminan. Perderse en casa se trata de una experiencia de cuerpos: voces, pieles, movimientos, acoples, relaciones con objetos, ritmos, consecuencias, delirios.
Y volviendo a lo insoportable, sin embargo desde que estamos sobre la faz de la tierra queremos, ansiamos, necesitamos, deseamos ese torrente de vida que nos interpela, recusa y divierte.

Próximas funciones de Perderse en casa:
1 y 2 de julio a las 21hs. / 3 de julio a las 19hs. en El Escudo (10 entre 60 y 61)

*Es bailarina, coreógrafa y docente. Se formó en distintas técnicas de danza en la Escuela Armar Danza Teatro (Ciudad de Buenos Aires), continuando luego con maestros argentinos y extranjeros. Además, ha completado el Profesorado de Expresión Corporal en la Escuela de Danzas Clásicas y el Posgrado Especialización en Análisis de la Producción Coreográfica (FBA-UNLP). Actualmente cursa el Doctorado en Artes línea de formación latinoamericana (FBA-UNLP).
Se desempeña como docente de materias teóricas y prácticas en el Conservatorio Gilardo Gilardi, en la Escuela de Danzas Tradicionales Argentinas “José Hernández” y en la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata.
Ha realizado más de veinte producciones coreográficas con la Compañía La Marea Danza anteriormente, el Equipo Dinámica Zaguán, la compañía de Proyecto Fierro y otros proyectos. Es cogestora del Ciclo Supervivencias y de la productora de eventos artísticos Euphrasia. Es miembro de la Asociación ACIADIP (coreógrafos, intérpretes y afines de la ciudad de La Plata).
En 2015 se publicó su primer libro Una bailarina argentina.

admin

junio 27th, 2016

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