Reseñas

Pornotopía, el estreno.

Pornotopía, el estreno.

Por Gabriela Quiñones

Una sala oscura, una música intensa y llantos de bebés. Así empieza Pornotopía. Un unipersonal que te lleva a recorrer caminos intensos y oscuros, quizá.

De repente, cuando me siento me doy cuenta de que hay algo entre nosotrxs como público y el actor, que está con un traje verde de conejo. Hay una imagen, que muestra a través de una cámara vía streaming los movimientos y comportamientos del conejo. Es una pieza, puedo distinguir.

La música, la oscuridad, la interferencia del espacio con medios audiovisuales y la voz también interferida con un micrófono. Todo me pareció innovador. Creo que todavía no me acostumbro a que el teatro sea una ventana abierta a un mundo de posibilidades. Es decir, eso es lo bueno de este arte, que pueden pasar cosas que no imaginás y de repente te podes sentir interpeladx por sentimientos que se te escapan, en una frase, un sonido, un recuerdo.

Y vuelvo al encuentro. Yo, espectadora, en frente una habitación con un conejo hablando de muchas cosas, varios conceptos están en mi cabeza: pornografía, placer heterosexual, guerra fría, consumo, capitalismo. Me percato de esa música que sigue sonando y me persigue, hay llantos de bebés otra vez, me siento perturbada, interceptada. El texto me sigue atrapando. Escucho, asocio y pienso “¿cuánto tiempo invierto en las redes sociales?”. “un montón” respondo mentalmente.

Y sigo pensando y re-descubriendo ese mundo, el de las redes sociales, el de internet. Pienso en la idea que alguna vez me recorrió el cuerpo: existe un mundo oscuro que no conozco del otro lado de Internet. Y también me zambullo en la idea de que grandes medios, son dueños de nuestros pensamientos, son los productores de sentido, desde hace mucho tiempo.

Hacia el final de la obra, me descubro más interceptada; la cámara, nos graba a nosotrxs, el público. Y ahí estamos, siendo parte de ese viaje, sin poder hacernos ajenxs de esta situación porque estoy ahí y nos estamos viendo todxs por la gran pantalla. El conejo ya no es un conejo.  Y yo sigo convenciéndome de que el teatro independiente es un arte, a veces, indescifrable.

Una obra innovadora, en la que la utilización de dispositivos hace que todo sea diferente. Desde los conceptos que se manejan en el texto de la obra, como en las imágenes que se reproducen en grande cuando la cámara deja de enfocar al protagonista. Pornotopía lleva a un viaje interno en el que no vas a poder no sentirte interpeladx.

Más info de la obra acá: https://www.facebook.com/events/1075008229362769/

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mayo 20th, 2019

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