Reseñas

Sobre Despojos

Sobre Despojos

Reseña del Libro “Despojos. Teatro, identidad y memoria” de Roxana Aramburú (Edulp) por Kuky Basualdo

Despojos tiene varios significados. Restos mortales es uno. Sobras o residuos, es otro. Presa o botín del vencedor, partes de reses o aves muertas, materiales que se pueden aprovechar de un edificio que se derriba, también. En esa palabra, la dramaturga Roxana Aramburú encontró el punto en común de las cuatro obras que atraviesan todos esos significados en los tiempos a los que llega, en los personajes que recrea y en las voces que involucra.

Esa palabra, acompañada por Teatro, identidad y memoria en el título, la sumerge en un terreno político y lo hace de una forma coral. Sin consignas ni tono de denuncia, deja en evidencia el rol de la ciencia (y también de la política) durante todo el siglo XX, al poner en escena a víctimas y victimarios de la continuación del genocidio a los pueblos originarios. Como se hizo al convertir en prisioneros a hombres y mujeres de esos pueblos para estudiarlos o mostrarlos en vidrieras de museos, como botín de los vencedores, y que es abordado por la autora en Últimamente vencidos, la primera obra de Despojos.

Continuó, también, en la supresión de los rituales propios de esos pueblos por la imposición de la Iglesia que acompañó aquel genocidio. Como los rituales alrededor de la muerte, que chocaron cultural y religiosamente, y también en la discusión entre los dos personajes de Tierra adentro, uno de ellos originario con identidad cambiada y ambos empleados de una empresa de sepelios, mientras esperaban para llevarse un muerto de una casa. Adentro, uno de esos rituales ajenos al catolicismo, parece ser uno de esos materiales que resisten entre los restos, como si los pueblos originarios fueran un edificio derribado.

Damiana, una niña aché, obra escrita por Aramburú y Patricia Suárez, ubicada a principios de siglo XX en San Vicente, también muestra una forma de continuación del genocidio originario. El secuestro de una niña por parte de un hombre de la ciencia que la deja a cargo de su madre, quien es la responsable de su crianza católica y la convierte en su criada, es también una forma de mostrar esa trama opresora entre ciencia, religión, política e historia: Damiana es una niña que entra así, con esta obra, en nuestra memoria, mientras que el hombre que la secuestró es Alejandro Korn, siempre recordado en la nomenclatura de calles, municipios e instituciones. A ella, otro hombre de ciencia, le aconseja: “No tengas sueños”.

Despojos también abre espacio a la esperanza en los mismos terrenos. O al menos en el de la ciencia y la historia. Si vas a llorar, que sea de noche es la historia de un principio. O de varios. Ubicada en 1984, recién comenzada la democracia, el Dr. Clyde llega a Argentina para hablar de antropología forense en un auditorio casi vacío. Pero antes de volverse a Estados Unidos, funda el Equipo Argentino de Antropología Forense, que será un nuevo principio para reconocer a víctimas del terrorismo de Estado. Acompañado por un grupo de jóvenes, emprenden un camino que será tortuoso, complejo y duro, que sólo permite desahogarse fuera del horario de trabajo, de noche. Los restos mortales, las sobras de una cultura forjada a sangre y fuego, esta vez serán despojos que refunden la memoria, la verdad y la justicia.

Es un libro coral no sólo por la diversidad de voces dentro de cada obra o con los epígrafes que usa para cada una. También lo es con las ilustraciones de Andrés Zerneri, con el prólogo de Fernando Pepe y los comentarios de cada obra a cargo de Omar Sánchez, José Arce, Alejandra Varela y Julia Lavatelli. Así se convierte en un libro colectivo, construido a lo largo del tiempo, en la deconstrucción de una historia oficial con la mirada puesta en la pluralidad de la identidad nacional con una memoria de siglos y con la responsabilidad de no dejar esos despojos, que son nuestros, librados a su suerte.

admin

abril 24th, 2017

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